El verdadero costo de no decir lo que piensas
Hola Reader Cuando alguien recibe una crítica, su cerebro reacciona casi igual que ante una amenaza física. La misma zona se enciende. La amígdala. La que dispara el instinto de pelear o huir. No es una metáfora. Se ve en una resonancia magnética. Por eso, hasta los directivos más capaces evitan ciertas conversaciones. No por debilidad. Por biología. ¿Cuántas veces has decidido que mejor lo dejas pasar? El problema es simple. Lo que evitas no desaparece. Se acumula. En los próximos minutos...
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